
CHAVO CENSURA Y SOMOS DE CALLE
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Fomentar el arte y la cultura en la Comuna 13 nunca ha sido fácil y mucho menos cuando las condiciones del territorio no son favorables. Lavar la imagen negativa que se tiene del territorio ha sido la tarea continua de Somos Calle, un colectivo que se ha dedicado a la transformación del espacio con nuevas alternativas y, que además, se han convertido un ejemplo para otras ciudades de Colombia.
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La Comuna 13 no era tan reconocida en su pasado como lo es hoy, como afirmó el Edil, Ánderson Duque. La imagen que se proyectada en los años 80 hasta el 2000 era completamente negativa, puesto que, gran parte de los habitantes del territorio no eran aceptados para ocupar puestos de trabajo simplemente por vivir en él. Paola Rivas también comentó sobre esta situación, quien por eso, estudió para devolverle a la comunidad lo debido.
Fue así que luego de la Operación Orión, ocurrido en el 2002, los habitantes del lugar vieron la necesidad de crear colectivos culturales y artísticos para reunirse diariamente, compartir lazos y estrecharlos, tejer continuamente y finalmente construir con base en las experiencias de cada individuo.
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Todos en la Comuna lo conocen, lo reconocen y él mismo se identifica como Chavo Censura. Es un chico de sonrisa deslumbrante, gafas al estilo ochentero, piercing en la nariz, contextura gruesa, cabello oscuro, y una barba y una gorra que se convirtieron en un accesorio más de su personalidad. Le gusta que le llamen “Chavo”, pero su nombre real es Esteban Agudelo. Lleva en sus manos su celular, no lo aparta de la vista aunque está comprando unas gorras para una actividad que va a hacer con unos chicos de Bogotá, quienes vieron su labor un ejemplo de vida, lo contactaron con el fin de enseñarles el proceso de la 13 y que ellos puedan poder aplicarlo en la capital del país. Los procesos de transformación de territorio que se manifiestan en la Comuna la han convertido en un ejemplo para muchos lugares del país, no en vano reciben visitas no solo de turistas​, sino también de líderes sociales y de organizaciones para el fomento de la cultura y el matenimiento de la memoria.
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Su fascinación por retratar al territorio lo llegó a crear una cuenta en Flickr e Instagram donde publica sus fotografías. No son simplemente fotos, son arte de la Comuna 13. Su estilo dedicado a los habitantes del territorio, los coloridos graffitis y cara de niños sonrientes logran plasmar la esencia y la identidad de cada uno de los rincones de este lugar. Arte, Rap, Hip-Hop, arquitectura, y vida cotidiana, son los que le dan vida a sus redes sociales. No solamente trata de retratar lo que encuentra a su alrededor, sino que en cada una de sus fotografías impresionan con la belleza de la realidad.
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La ganas de salir adelante en esta Comuna, ha sido su mayor reto. Es por eso que Chavo no simplemente es fotografo, es además Co-fundador de la4_13 (experiencia a través de la gastronomía), Camaleón Producciones (registro de eventos) y ColorTour Medellín y finalmente Somos de Calle. Para él, esta es la forma de retribuirle a la comuna todo lo que les ha dado. Si bien es cierto que es necesario tener una fuente de ingresos, lo más importante, según Chavo, siempre va a ser la gente.
Por esto se siente orgulloso de lo que hace, de su colectivo y su emprendimiento, porque puede vivir de lo que le gusta, al tiempo que contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de muchas personas en su comunidad.
En enero, según cifras de la alcaldía de Medellín, 48.200 personas hicieron el tour. Chavo asegura que fue una locura’ Solo su empresa recibió unas 6.000 reservas. "Esto fue un descontrol. Había tanta gente que hasta los niños del barrio se ofrecían para hacer los recorridos. Incluso, familias enteras bajaban hasta la estación del metro y subían a los turistas hasta el barrio”
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Tomado de El Tiempo
(Chavo Censura. Daniel Marín, 30/04/2019)

(Balcón. Juliana Chen, 22/03/2019)
La forma en que trabajan graffiteros y guías ha contribuido al mejoramiento del rendimiento de los tours y de la experiencia, tanto para los turistas, como para los locales, puesto que no hay que olvidar a quienes viven su día a día en la común, porque al fin y al cabo, todos estos proyectos de transformación son por ellos y para ellos, para quienes vivieron la época de la cruda violencia, para quienes perdieron a los que amaban y aún así se quedaron, no solo a contar la historia, sino a transformarla y asegurarse no solo de que no se olvide, sino de que no se repita.
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Esa es la premisa principal de la conservación de la memoria: Recordar para no repetir. Transformar para sanar y perdonar.


