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SABOR EN CADA ESQUINA: CREMAS DOÑA CONSUELO

 

El calor, el cansancio y el sudor, son los causantes de que tanto los extranjeros como los locales, se dirijan a la tienda de Jaime en búsqueda de una sombra para resguardarse de los fuertes rayos solares y de disfrutar de un bello paisaje de las incalculables fachadas coloridas de la Comuna 13. Los visitantes, no solamente son atraídos por este atributo, sino por las cremas caseras que venden: mangobiche, maracuyá, guanabana y coco que deleitan cada papila gustativa de los más curiosos y atrevidos.

En una de las coloridas casas que se encuentra en el barrio La Independencia, casi al comenzar los tramos de las escaleras eléctricas de la Comuna 13, se encuentra en una pared verde, la cara de una mujer de piel morena y un letrero grande que lleva el nombre “Cremas Doña Consuelo”. La palabra “crema”, para muchos de los visitantes de otras ciudades, o incluso, en otros países tiene un significado distinto, ya que crema puede ser una preparación parecida a la sopa o a las fragancias cosméticas en el que las mujeres se aplican en el rostro y en el cuerpo; pero en Medellín esta palabra tiene otro significado: un helado que se realiza con fruta y que puede llevar agua o leche. Este emprendimiento es una de las paradas obligatorias de todos los visitantes que quieran disfrutar de la historia y las obras de arte que rodean al barrio la Independencia, por esto, las personas de la familia de doña Consuelo que trabajan en este lugar se han inventado una peculiar forma de comer la crema, según nos cuenta, Jaime Alonso Castro, las cremas de mango que son las más populares y  se deben comer solo dejando que el jugo de limón toque la puntica no más de la paleta, porque si no se puede derramar todo el jugo.

 

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En medio de las dificultades de acceso que existían antes de la construcción de las escaleras eléctricas, Doña Consuelo le ayudaba a una conocida a hacer las cremas, pero al aprender decidió montar su propio negocio con un pequeño aviso en la ventana de la casa. Comenzó con un promedio de 20 cremas y hasta el día de hoy, se han contado hasta 1.000 cremas vendidas diariamente. Estos emprendimientos no tienen solo la capacidad de sorprender a la comunidad, sino también a los visitantes de diferentes lugares del mundo, como lo hizo con el youtuber más conocido en el mundo de los viajes, Alan por el Mundo. Este bloguero realizó una nota sobre el negocio de las cremas, calificándolo como una parada obligatoria para todos los visitantes de la Comuna 13.

Las oportunidades que ha brindado para la familia abrirse camino en su propio territorio ha sido gratificante y ha representado alianzas con otras organizaciones de la comuna para potenciar cada vez más a las familias a realizar este tipo de actividades que cambian los entornos. De acuerdo con Jaime Castro, la ayuda gubernamental ha sido poca y los espacios que se han generado para la reconstrucción del territorio se han llevado a cabo por la comunidad, algo muy distinto a lo manifestado por la administración municipal, puesto que, según Carlos Arcila, sub secretario de Derechos Humanos, se han designado diferentes recursos y acompañamiento de la Alcaldía para realizar las diferentes acciones en la Comuna 13.

Un grupo de extranjeros se han acercado a la tienda. No saben qué es, ni de lo que venden, pero su guía turístico los ha llevado hasta ese lugar. Están curiosos. Algunos, deciden entrar a la tienda de Jaime, mientras que los otros esperan afuera del negocio. Unos minutos después, sale una muchacha con unas cejas definidas, de sonrisa amplia, de piel morena, anda en zapatos tipo crocs y pelo recogido. Lleva en sus manos una tabla, con alrededor de diez cremas y el jugo de limón almacenado en una botella plástica. Acto seguido, les enseña a los visitantes, el ritual o la manera de cómo se come el producto. Desde lejos, se oye las carcajadas y se aprecia la cara de felicidad de cada uno de ellos. Le toman fotos, hablan con el de al lado y le dan su opinión, algunos se sientan en las sillas de la tienda; mientras que los otros, simplemente curiosean dentro de la tienda en búsqueda de un regalo. 

En la tienda de Jaime, además de vender su producto estrella, está repleta de artesanías y objetos alusivos a la historia del país y de la Comuna: manillas, vasos, mugs, camisetas, gorras, llaveros, lapiceros, entre otras más, que están marcadas con una frase referente donde muestra el orgullo que se siente por pertenecer al territorio y de ser colombianos. 

Mientras que se la crema se va derritiendo, las personas van llegando, unos solitos y otros en grupos. El negocio de Jaime nunca está solo, siempre tiene clientela, por ello se encarga diariamente de preparar para que los turistas saboreen y aprecien de cada ingrediente hecho con dedicación y teniendo presente de una historia familiar y social que hay detrás de un gran emprendimiento.  
 

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(Jaime Castro.  Internet.)

(Comuna 13. Juliana Chen, 22/03/2019)

¿Ha probado las cremas de Doña Consuelo?
¿Le parece una buena idea de emprendimiento?
¿Iría solamente a la Comuna 13 a probar las cremas?

¡Queremos saber sus opiniones!

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© Periodismo V, 2019.  

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